Cómo crear una oficina en casa

Trabajar por cuenta propia es cada vez más común. Sí, ser emprendedor y autónomo está de moda. Una moda, en muchos casos forzada por una crisis económica que ha roto con el modelo de trabajo que reinaba en España. Uno estaba acostumbrado a levantarse por la mañana, desplazarse hasta la oficina, alcanzar con mejor o peor ánimo sus ocho horas de rigor y regresar a casa. Sobre la mesa se dejaban para mañana papeles y problemas.

¿Y si esa mesa no está a media hora de casa, sino que se encuentra en la habitación de al lado? La respuesta más inmediata y ventajosa es obvia: media hora más para dormir.

Oficina en casa

Obviedades aparte y dejando a un lado los pros y contras de trabajar por cuenta propia o de hacerlo por cuenta ajena, si eres de los que trabaja entre donde come y donde duerme, aquí unos consejos sobre cómo crear una oficina en casa.

Para habilitar un espacio cómodo y, al mismo tiempo, práctico y funcional, debemos tener en cuenta tres factores: los muebles, la iluminación y los colores.

Los muebles hay que saber elegirlos y, también, distribuirlos en la estancia. Lo más recomendable es optar por muebles funcionales, que nos permitan tener todo organizado y que, además, ocupen poco espacio. Para cumplir esta doble misión, resultan muy prácticas las mesas rinconeras, con cajonera incorporada.

Además, es imprescindible que la silla sea cómoda, ya que vamos a pasar muchas horas sentados en ella. Puede ser de estilo moderno, o más clásica, dependiendo de la tendencia que queramos seguir para crear nuestra oficina en casa.

Tampoco está de más disponer de uno o varios estantes sobre los que dejar archivadores o, porqué no, objetos de decoración o plantas, que hagan más agradable la estancia.

En cuanto a su distribución y teniendo en cuenta el factor iluminación, lo más conveniente es orientar el escritorio hacia la ventana, para poder aprovechar al máximo la luz natural, dejando las ventanas lo más despejadas posible.

Una vez tomadas estas decisiones, debemos pensar en los colores. Como ya comentábamos en nuestro post sobre cómo preparar la habitación para tu bebé, los colores neutros y suaves, como el blanco o el gris pálido aportan tranquilidad al ambiente, favorecen la concentración y, además, dan una mayor sensación de amplitud.